Charrán
Un saludo! Read more...
Las fotografías no son fotografías si se abandonan en un cajón. Son como una composición musical guardada en un armario: no se convierten en sinfonía hasta que una orquesta lee la partitura e interpreta las notas. Jim Richardson (Fotógrafo)
La primera semana de junio, se celebra en Puerto Real (Cádiz), la feria. Es la típica feria andaluza, con casetas, muchas atracciones, y puestos de artesanía. Yo me he llevado la cámara y he querido centrarme en las atracciones, porque esta feria, a diferencia de casi todas las demás de la zona, es más pequeña y más familiar. Todos los días se ven a muchas familias con los niños.
Además, he decidido esperar a que cayera la noche para hacer las fotografías, porque buscaba algo distinto. Aquí os presento una pequeña serie de 3 fotografías que espero que os gusten. Y si es así, pues podeis dejar vuestras impresiones a modo de comentarios.
¿Qué dónde está Lanzarote? Bueno, pues para quienes no lo sepan, decir que es una de las islas del archipiélago de las Canarias, situadas en la región subtropical del Atlántico, frente a las costas de África (http://es.wikipedia.org/wiki/Lanzarote).
Es una isla volcánica, con unos paisajes impresionantes de lava, cráteres y vegetación primaria. Esta primera imagen es de un lugar en el sur de la isla que se llama "Los Hervideros". Una de las erupciones volcánicas de la isla creó grandes campos de lava sólida (malpaís), y en este punto, la lava llegó a entrar en contacto con el mar. Provocando grandes nubes de vapor (de ahí el nombre), y solidificándose formando formas extrañas.
Quizás lo más famoso de la isla sea el Parque Nacional Timanfaya. Supuestamente, "timanfaya" significa "montaña de fuego". Bajo esta denominación se engloban los mayores volcanes que tiene la isla. Antes de llegar a la entrada principal del centro de visitantes de este parque, es posible darse una vuelta en camello.

Estas son algunas de las formaciones volcánicas que componen el fantástico paisaje del Timanfaya.
El centro de visitantes de este P.N. está situado sobre un volcán todavía activo. Según informaron los guías, a sólo 1 metro de profundidad (bajo nuestros pies), la tierra está a 300ºC, y llega rápidamente a los 600ºC. Esto te lo demuestran en un agujero que tienen practicado en el suelo, y en el que un guía pone un poco de paja seca y se ve cómo se autoinflama.
Pese a las condiciones del paisaje, y a la aridez de la isla, los lugareños consiguen cultivar uvas para producir un rico vino. La zona del interior de la isla donde están estos campos de vides se llama "La Geria". Para poder proteger sus cultivos de la fuerza de los vientos, y para favorecer la captación de agua por las plantas, plantan las vides en unos pequeños agujeros, y luego las protegen con unos pequeños muros de piedra semicirculares. Dando lugar a unos paisajes únicos.
Tal es la importancia de la agricultura en la isla, que César Manriquez (el diseñador que ha hecho de la isla lo que es hoy en día), creó un Monumento al Campesino. Esta imagen que sigue es una parte de ese monumento. Si teneis la oportunidad de visitar la isla, vale la pena comer en el restaurante que hay en este monumento, ya que no es caro y la comida es de excelente calidad.
Ni que decir tiene que la actividad principal de la isla, como en el resto de las Canarias, es el turismo. Esta última imagen es de la zona llamada "Playa Blanca", donde se concentran gran cantidad de complejos hoteleros.
Pues nada, intentaré hacer una segunda parte de esta entrada en la que os muestre algunas cosas más de este paraíso natural. Mientras, os animo a que visiteis la isla si teneis oportunidad. Es una experiencia única y realmente vale la pena!

En el sur de Lanzarote, esta joya de las Islas Canarias. Una puesta de sol que tiene más que ver que comentar. Espero que os guste!

Estas dos imágenes no tienen mucho que explicar. Las he sacado en la Provincia de Pontevedra, en el sendero de bajada a la Fervenza do río Toxa (Cascada del río Toxa). En Galicia. Las he decidido pasar a blanco y negro porque me gusta como enfatiza la textura de las ramas.
Espero que os guste!
Un día de esos que no apetece ir a ningún sitio. Un día húmedo, gris, frío.... ¿triste? Bueno, sé que para una gran parte de la humanidad (al menos para esa parte que vive en Cádiz), lo es. Para mí, que me he criado en ese tipo de días (y peores) no lo es. Es más, creo que los días grises, fríos y lluviosos tienen un encanto especial. Eso es lo que me he propuesto demostrarle a tod@s aquell@s que piensan que si no sale el sol es porque no vale la pena salir de casa.
El otro día amaneció un día de esos que amenazan lluvia en Cádiz. Como buen gallego, cogí la cámara y me largué a sacar fotos. En la primera foto del reportaje, podeis ver una pequeña lagunita que se forma en una salina del Parque Natural de la Bahía de Cádiz (en Barrio Jarana, para los lugareños). No usé trípode ni nada, eso sí, está corregida con CS3, y como curiosidad, tuve que borrar una nube de mosquitos que salía en medio y medio de la foto. Volviendo al tema, ¿no es cierto que viendo una imagen así os dan ganas de caminar y ver en vivo esos colores tan vivos? jeje.
Los días grises y nublados tienen una gran ventaja a la hora de ver paisajes, y es que los colores se saturan tanto que las cosas más simples impresionan. Además, siempre se cuelan pequeños rayos de sol entre las nubes que hacen que hasta los paisajes más monótonos cobren una vida especial. Como yo ese día estaba un poco aburrido de fotografiar siempre los mismos paisajes, pues decidí hacerlo sólo usando los reflejos en la superficie de las lagunas que hay en las salinas. La foto anterior y la siguiente, son dos muestras.
Otra gran ventaja de decidirse a salir a pasear un día de lluvia, es que normalmente, la mayor parte de la gente se queda en casa, así que uno puede disfrutar del silencio y de la paz en lugares en los que normalmente no se puede. Además, como hace frío los animales y las aves suelen estar más tranquilos de lo normal. Descansando, o buscando comida de una forma más tranquila. Como, además, la gente se queda en casa, son menos huidizos, lo que facilita el poder hacercarse y sacarles fotos. A mí me pasó con este grupo de flamencos jovencitos, que compartían zona de descanso con unos cormoranes.
Y ya por último, si uno se acerca a alguna zona de humedales, es posible encontrarse pequeños animales, como anfíbios o insectos, que gracias también al ambiente frío, se dejan ver y casi tocar. Yo, esa mañana, me acerqué a una pequeña lagunita que hay cerca de mi casa, y tuve la gran suerte de toparme con esta pequeña ranita. Pude retratarla en dos poses, que os dejo para que veais las maravillas que nos perdemos cuando nos quedamos en casa porque llueve.

En fin, que ya veis que no sólo se puede disfrutar de un día de lluvia quedándose tirado en el sofá de casa, bien abrigado, y viendo una peli. En plena naturaleza hay verdaderas maravillas que son incluso más fáciles de ver en un día así que uno soleado. Eso sí, yo ese día, al volver, lo primero que hice fue darme una ducha bien caliente y tomarme una buena taza de té. Espero que os guste esta entrada.
Esta misma mañana recibí un mensaje de Esmeralda (http://naturalezayfotografia-esmeralda.blogspot.com/) invitándome a dar una vuelta por la Dehesa de las Yeguas, en las afueras de Puerto Real. El lugar es un pinar que hay muy cerca del centro urbano de Puerto Real, y que tiene un área recreativa en la que se pueden hacer barbacoas. El día fue festivo en Andalucía, y la mañana estaba nublada pero con una temperatura muy buena, así que os podeis imaginar cómo estaba aquello de gente.
Nada más llegar, comenzamos a caminar por los pequeños senderos, buscando zonas tranquilas en las que tendríamos más probabilidades de ver aves o animales. Pero en nuestro camino se cruzaron, primeramente, un grupo de boletos. No desaprovechamos la oportunidad.
Dejados atrás los boletos, seguimos adentrándonos en el bosque. Esmeralda, haciendo gala de una capacidad de observación impresionante, descubrió este chinche que se escondía en una hoja de un arbusto. Tampoco perdimos la oportunidad de practicar la fotografía macro. Después de un rato de espera (porque el chinche se empeñaba en esconderse en el envés de la hoja), conseguimos fotografiarlo sobre la hoja. Usé un objetivo 35-55mm y el flash de la cámara. Eso sí, con el pequeño truco de taparlo con un trozo de papel cebolla, para difuminar la luz y evitar que queme las zonas más brillantes.
Seguimos nuestro paseo, y como no se presentaba ocasión de fotografiar ningún ave ni ningún animal, pues seguimos centrándonos en las cosas pequeñitas del bosque. Así que tampoco perdimos la oportunidad de fotografiar estas flores de una ericácea. Además, el día era estupendo para este tipo de fotografía, ya que al estar nublado, no había grandes claros en los fondos que pudiesen estropear las tomas, y la luz difusa del día ayudaba a saturar los colores.
Continuamos, fijándonos bien en las plantas y en el suelo del bosque, en busca de nuevos motivos. No tuvimos que caminar mucho hasta toparnos con estas setas (desconozco la especie), que también sirvieron para realizar una típica toma otoñal del suelo del bosque. Para realizar esta toma situé la cámara a rás del suelo y usé el flash de la cámara como luz de relleno.
Ya de vuelta, en un claro del bosque nos encontramos con esta otra maravilla micológica. Tampoco recuerdo la especie, aunque me parece que podría ser una lactaria.
Ya saliendo del bosque, nos detuvimos un rato para fotografiar unas flores de romero, sobre las que incidían los rayos del sol directamente. Para mitigar un poco el efecto de la iluminación excesiva expuse para las luces y usé el flash como luz de relleno. El resultado podeis juzgarlo vosotros mismos. Ah! Decidí incluir en la composición esta hormiga tan maja! jeje.
Ya en el camino principal de vuelta al coche, descubrimos otro ser pequeñito del bosque. Esta vez se trataba de una pequeñísima oruga procesionaria que estaba sobre una valla. Tampoco desaprovechamos la oportunidad.
Esto es todo sobre una mañana bien aprovechada paseando por un pinar que está cerca de casa. Un pequeño bosque, como el que cualquiera se puede encontrar cerca de donde vive, y que está repleto de maravillas. Son esas pequeñas criaturitas que habitualmente pasan desapercibidas cuando nos cruzamos con ellas. Son las cosas pequeñitas del bosque en otoño!!
Para tod@s aquell@s que esteis interesad@s, del 2 al 11 de octubre, en la Sala de Exposiciones Cajasol (C\ Ancha, Puerto Real) estará expuesta la exposición colectiva 'Lo mejor de nuestro social' del Club Fotográfico 76 Juan Rivera.
En dicha exposición participaré yo con una fotografía, que fue la ganadora del concurso social del club en el mes de abril.
Un saludo y espero veros por allí.
Esta vez me gustaría aprovechar una pequeña entrada para hablar de un problema medioambiental grave: la mixomatosis de los conejos.
La mixomatosis es una enfermedad vírica que sufren los conejos tanto salvajes como caseros. Esta afección causa tumores en los tejidos mucosos, y es tan peligrosa como que puede llegar a matar al conejo en 13 días. Se trata de una enfermedad que provoca fiebre, pérdida de apetito, apatía y puede llegar a desencadenar una conjuntivitis que en una gran parte de los casos provoca la ceguera y posteriormente la muerte.
Por lo visto, esta enfermedad es originaria de Uruguay, pero en Europa la introdujo un científico francés, en los años 50, vendiéndola como remedio para las plagas de conejos salvajes. Bueno, pues lo que consiguió es que el virus se expandiese por toda Europa de forma natural, y que hoy en día se haya convertido en un verdadero problema, ya que hay lugares en los que diezma las poblaciones naturales de conejo, que a su vez son la base de la alimentación de otras especies, como el águila real, el lince ibérico, el meloncillo, etc., afectando de este modo también a las poblaciones de estas especies amenazadas.
Durante este verano, tuve la oportunidad de recorrer las cañadas de Puerto Real (Cádiz), y la laguna de Medina y del Taraje (misma localidad). Esta región tiene una población de conejos grande, que forman parte del ecosistema mediterráneo de la zona. Bueno, pues cuando salí con ánimo de poder fotografiar algún conejo salvaje, me llevé la sorpresa de que prácticamente fue imposible conseguir encontrar un sólo conejo sano. Prácticamente todos presentaban el aspecto de estos dos que os muestro.
El conejo de la segunda imagen lo encontramos en una de las cañadas, prácticamente no era capaz de moverse, y al estar completamente ciego no se alejaba, de hecho creo que esta imagen la tomé usando un 28-55mm. Bueno, pues lo fotografié al pasar en el coche, y una hora después, cuando desandamos el camino en el coche, nos lo volvimos a encontrar, pero esta vez ya muerto.
Espero que esta pequeña entrada sirva para invitaros a reflexionar sobre lo frágil que puede ser el entorno que nos rodea y lo cuidadosos que debemos ser si lo queremos conservar para, el día de mañana, poder enseñárselo a nuestros hijos o a nuestros nietos. En este caso, fue un científico el que introdujo una especie en un ecosistema (en este caso un virus) con fines ecológicos; pero esto mismo es lo que sucede cuando cualquiera de nosotros soltamos las tortugas de Florida que nos compramos como mascotas y cuando ya no sabemos qué hacer con ellas. O cuando hacemos lo mismo con cualquier otro animal de compañía exótico. Ya pasó con los cangrejos de río, con los gatos asilvestrados, que desplazan al gato montés, y un largo etc. Así que propongo que sirvamos de ejemplo para educar a nuestros hijos para que aprendan lo importante que es no 'soltar ningún bicho' para que haga su vida cuando nos cansamos de tenerlo en casa.

Cuando el otro día abrí mi correo electrónico y me encontré un mensaje de Alberto Arias (un compañero de trabajo) invitándonos a una visita guiada al faro de Chipiona, ni me lo pensé.
Nos aventuramos en el coche a pasar Jerez de la Frontera sin aire acondicionado, en plena ola de calor, para llegar a Chipiona. Esa pequeña ciudad andaluza, cuna de la famosa Rocío Jurado, comparte su situación en las puertas del río Guadalquivir con Sanlúcar de Barrameda y el parque natural de Doñana. Cuando llegamos, aparcamos en un parking en el paseo marítimo que queda cerca del faro, y que vale la pena, porque cuesta sólo 2 euros por día. Pese al calor, nos lanzamos a caminar a las cinco de la tarde por las calles de la ciudad, dirección a nuestro destino: El Faro. Sin embargo, al poco de adentrarnos en las calles de la ciudad, nos encontramos esta joya a mano izquierda: La parroquia de Nuestra Señora de la O.
Este bello santuario tiene su origen presuntamente en una mezquita árabe anterior al siglo XVI. Inicialmente, fue construida siguiendo el estilo gótico, aunque desde entonces, pasó por una reforma al estilo barroco, para actualmente, volver a resaltar el estilo gótico inicial. Como curiosidad, durante un tiempo, en el siglo XIX, esta iglesia acogió a la Virgen de la Regla, hasta que el Santuario fue reconstruido y se devolvió a éste.
Siguiendo hacia el faro, y poco más adelante de la plaza donde está el santuario, ya pudimos entrever la gran torre. Todavía, entre los edificios, no nos hacíamos idea del tamaño real del faro, debido a la distancia, pero ya entreveíamos que es muy alto.
El faro de Chipiona se encuentra en la restinga del Perro, en pleno paseo marítimo de Chipiona, y separa la playa del Camarón (a la izquierda) de la playa de las Canteras (a la derecha). Es el faro más alto de España, con unos 69 metros de altura (uno más que la Torre de Hércules de A Coruña), y es un faro de primer orden, que sirve tanto para guiar a los marinos en la entrada al río Guadalquivir, camino del puerto de Sevilla, como de señal aérea para los aviones. Siendo uno de los pocos faros aereo-marítimos de nuestro país.
En esta imagen, podemos ver la entrada al faro. La torre está construída íntegramente en piedra ostionera, que es un tipo de piedra muy usada en la arquitectura popular de la costa gaditana, y como curiosidad, hoy en día viven 4 familias en el edificio, que son los encargados del manenimiento de la linterna. Para acceder al faro, es necesario pedir con antelación las entradas, y ya que sólo realizan 4 visitas guiadas al día, es conveniente hacerlo con bastante antelación. Actualmente, las entradas cuestan 5 euros por persona.
Una vez dentro del faro, la guía nos hizo pasar a una especie de patio interior donde hay algunas antigüedades y algunos paneles explicativos. Luego, nos embarcamos en la ardua tarea de subir los 344 escalones para llegar a la parte superior de la torre. Digo ardua, porque si fuera rondábamos los 35ºC, dentro de la torre, debíamos de pasar con creces los 40ºC. A eso hay que sumar la sensación de encierro, ya que debido al sistema de equilibrio de la lente, que flota en mercurio, no se pueden abrir las puertas ni ventanas.
Justo al llegar arriba de todo, y antes de salir al exterior, si miráis hacia arriba, podeis contemplar la lente, que está girando contínuamente.
Una vez fuera, en la plataforma de la torre del faro, si teneis la suerte que tuvimos nosotros de que no fuese un día muy ventoso, os podreis separar tranquilamente de la pared de roca ostionera y pasear tranquilamente por todo el perímetro de la torre. Así disfrutareis de las magníficas vistas, que, si teneis más suerte de la que tuvimos nosotros y disfrutais de un día de buena visibilidad, podreis llegar a ver Cádiz o Huelva. En cualquier caso, vale mucho la pena.
Esta es una panorámica de las vistas que podemos ver a la izquierda del faro, con la playa del Camarón, que separa la ciudad de Chipiona del océano Atlántico. Como custodiando el centro de la playa, se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de la Regla.
Este bello santuario tiene su origen en una antigua fortaleza propiedad de los señores de Chipiona, los Ponce de León. En 1882, esta iglesia pasó a la comunidad franciscana, quienes mandaron derruir la antigua iglesia y construyeron la actual a principios del siglo XX. Son los franciscanos quienes siguen regentando este lugar en la actualidad.
Del lado derecho del faro, podemos ver la desembocadura del río Guadalquivir, con el parque nacional de Doñana al frente, y Sanlúcar de Barrameda al fondo.
Lo siguiente que llama la atención desde las alturas, son unos muros que hacen grandes cierres en la costa, frente a la playa de las Canteras. Se trata de los corrales. Constituyen un antiguo sistema de pesca tradicional característico de la zona, ya que son cerrados que con la marea alta permiten que los peces entren en ellos, pero cuando baja la marea se quedan atrapados allí, facilitando su captura.
Mucha gente aprovecha que estos muros quedan al descubierto con la bajamar, para salir a pescar. Aunque hay que recordar que son zonas en las que está prohibido pescar sin un permiso.
Subir a la torre del faro cargando con mucho equipo fotográfico es una tarea dura, más si se hace en un día caluroso de verano; pero es algo que vale la pena. Al menos llevarse un tele corto vale la pena. Ya que desde arriba, se pueden sacar vistas inusuales de temas cotidianos. Como la imagen de esta gente que paseaba por debajo del faro
O como estas vistas de la playa
Y esto es todo sobre la 'linterna del mar' que guía a nuestros marinos cuando van hacia Sevilla, o despide a aquellos que abandonan las costas gaditanas.
Notas para los fotógrafos: Os aconsejo que os lleveis el material justo, para facilitaros moveros dentro del faro, ya que incluso arriba el espacio es limitado (las visitas son de 15 personas). Pero no os dejeis en casa un tele (yo usé un 300mm), un gran angular y un trípode pequeño o un monopié, para poder componer las panorámicas (yo no lo usé, pero habría sido muy útil).
Os recuerdo que hay que hacer reserva y luego sacar las entradas con anticipación. Cuestan 5 euros por persona, pero ahora en verano no hay plazas ya hasta septiembre.
A ser posible, planificad la salida para que os coincida marea baja cuando esteis arriba, así podreis fotografiar los corrales. Yo eché de menos un cielo de nubes bonito, pero mira, si lo hubiese tenido, no habría podido sacar a la gente en la playa. Así que aprovechad lo que os brinde el día.
Buena suerte y buenas luces!!
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